catedral 1

 

La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es la catedral gótica cristiana más grande del mundo. La UNESCO la declaró, en 1987, Patrimonio de la Humanidad y, el 25 de julio de 2010, Bien de Valor Universal Excepcional. Según la tradición, la construcción se inició en 1401, aunque no existe constancia documental del comienzo de los trabajos hasta 1433. La edificación se realizó en el solar que quedó tras la demolición de la antigua Mezquita Aljama de Sevilla.

Uno de sus primeros maestros de obras fue Maese Carlín (Charles Galter), procedente de Normandía (Francia), que había trabajado previamente en otras grandes catedrales góticas europeas y llegó a España según se cree huyendo de la Guerra de los Cien Años.

El Cabildo Metropolitano mantiene la liturgia diaria y la celebración de las festividades del Corpus, la Inmaculada y la Virgen de los Reyes. En este templo se encuentra el cuerpo del famoso navegante Cristóbal Colón y el del Rey Fernando III de Castilla (1199-1252), canonizado en 1671 como San Fernando, siendo papa Clemente X.

Las azoteas y cubiertas siguen una tradición del gótico mediterráneo, que ya tenía precedentes en la ciudad, la catedral se cubre con azoteas transitables; para ello fue necesario fabricar unas importantes alcatifas, es decir, rellenos sólidos pero relativamente livianos, constituidos por cuatro bóvedas de ladrillo sobre cada uno de los cascos las de piedra, con la altura suficiente como para rellenar hasta la altura del trasdós de la claves, y, a continuación, acumulaciones cimentadas en cal de tiestos de cerámica procedentes de desechos y fallos de hornos trianeros.

Uno de los elementos característicos de las catedrales góticas es la existencia de una galería con arcos, llamada triforio, ubicada entre la clave de los arcos que separan las naves y el arranque de las ventanas que iluminan la nave central sobre las cubiertas de las laterales.

En la catedral hispalense las cubiertas, al ser planas, no dejan sitio para el triforio, pues las ventanas pueden arrancar sobre los arcos directamente; su función la cumplen unos “andenes”, es decir, unos balcones volados, con antepechos, que al llegar a los arranques de los arcos transversales salen a la cubierta en forma de “mangas” con ventanitas.

Para hablar de la planta tenemos que recordar que fue construida encima de una mezquita. Al usar los cimientos de la mezquita como guía, la catedral gótica resultante fue la más extensa que se levantó en estilo ojival, constituyendo con otras ocho la reducida nómina de las góticas que tienen más de tres naves: Toledo, Zaragoza, Milán, Colonia, Amberes, París, Chartres y Amiens.

Aún así el edificio gótico fue insuficiente, pues no sólo se conservó el patio de la mezquita con funciones de claustro, y su alminar convertido en campanario, sino que añadió espacios al rectángulo general para obtener tres capillas (la Real, san Pedro y san Pablo), ampliar otra (la de la Antigua), dos sacristías (de los Cálices y Mayor), la sala capitular y las dependencias administrativas (patio de los Óleos y la contaduría) y de ocio (patio del Cabildo y letrinas). En total el territorio catedralicio, protegido por columnas y cadenas, alcanza la superficie de 23.457 m2.

El exterior de la Catedral gótica está rematado por una sucesión de altas cresterías góticas, de diseños muy variados, una importante serie de pináculos, desde los más simples. También debemos hacer mención a los remates, también diversos, de los caracoles que emergen de las cubiertas, algunos de los cuales, partiendo del suelo, sobrepasan los ciento cincuenta escalones de desarrollo vertical.

El patrimonio pictórico de la Catedral de Sevilla destaca entre los conservados en otras catedrales y colecciones eclesiásticas, ya que está considerada como una de las mejores pinacotecas de este país.

Gran parte de las pinturas son obras de primera calidad y su inventario actualizado comprende ochocientos treinta y tres registros. La mayor parte fueron sufragadas por miembros del cabildo y por las familias sevillanas que dotaron capellanías, encargaron los retablos de los altares y decoraron los muros de las capillas donde fueron enterrados.

Los retablos albergan ciento setenta y ocho obras, y las pinturas de caballete ascienden aproximadamente a seiscientas. De éstas ciento noventa y ocho lienzos son retratos, catorce están realizadas sobre cobre y quince corresponden a pinturas murales. La mayoría pueden contemplarse directamente en las capillas, en las sacristías, en el sector renacentista, en el Pabellón de acceso y en las estancias de la Biblioteca.

La pintura más antigua corresponde a los restos de un zócalo de lacería y pavimento de una vivienda del siglo XII que fue demolida para construir la mezquita aljama de Isbiliya en 1172 y apareció en el transcurso de una excavación realizada en el año 2000.

Nos gustaría terminar la descripción de este gran monumento con la gran frase que se dijo en las reuniones de los canónigos de Sevilla en 1401:

“Hagamos una Iglesia que los que la vieren labrada nos tengan por locos”.

Sin saberlo, estaban dando a luz esta maravilla que hoy contemplamos y cuya historia es sorprendente.

catedral 2catedral 3

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s